Archivo de la etiqueta: Con el piano a cuestas

Trece Notes Asturianes: delles canciones na nuesa llingua

‘Anque nos oyíos tengas muncha llingua castellana’ diz la lletra de la canción ‘Atiendi, Asturies, atiendi’. Y tien toa la razón. Neste país nuesu, tenemos una llingua que nun puede morrer; una llingua que foi escorrida pol nacionalismu español, qu’intentó facela desaparecer. Hai nomes de pueblos que foron camudaos y entá nun se respeta la so toponimia oficial. ¿Por qué buscaron camudalos? ¿Por qué hai mieu a falar la llingua asturiana? Muncha represión a quienes la falaben. Esi miéu que nos metieron nel cuerpu ye’l que fai qu’agora haya xente que nun sienta España. Porque foi España quien atacó a Asturies. Magar quien pese.

Nacho Vegas xunto a Xel Pereda espublizaron va unos pocos años un álbum, sol nome de ‘Lucas 15’,  con canciones asturianes mui conocíes como la versión de ‘Los fayeos de mayo’ del grupu de folk asturianu Felpeyu o ‘Nel campu ñacen flores’. Exemplos de esti álbum siguen darréu:

Otru grupo a destacar ye Spanta la xente, de Pola de L.lena. Ye una banda de rock qu’entemez temes d’interés social cola canción que más me presta d’ellos, ‘Así suena esta tierra’, onde podemos sentir toa la fuercia del nuesu país, Asturies, na lletra cuando fala de la mar, de los montes, de les mines… Tamién fai un xuegu de pallabres, yá que noma grupos d’ Asturies pa afitar la lletra nacionaliega. Nel vídeu que vos dexo equí aparecen semeyes de los grupos al empar que diz los sos nomes:
Y, cómo non, nesta vegada voi falar del grupu asturianu más conocíu -según creo yo-, que ye Dixebra. La banda avilesina lleva 25 años na estaya del ‘ska’ asturianu. Xune Elipe y la so banda espublizaron va unos años el conciertu que dieron na plaza del ayuntamientu d’Avilés ante milenta xente. Cola collaboración de Ambás na canción ‘La danza’ o Mario Fueyo (Dark la Eme) nos teclaos, fixeron que ‘El Parche’ d’ Avilés reblincara colos sones. Equí vos dexo dellos temes:
Y nun t’escaezas de facer esto que diz la semeya. Piensa na hestoria d’Asturies…

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Suenas

Aceleremos,
que las calles se duermen
y hay muchos ojos que rezuman envidia.
Pasemos
y abordemos la playa:
trae una cerveza
y una guitarra,
que te quitaré la paciencia de los labios
como sólo tú y yo sabemos.

Esta noche dormiremos al raso,
proyectando el deseo en la punta de nuestros dedos,
amándonos en secreto en la noche,
iluminados -acaso-
por el farol de estrellas que cuelgan de la inmensidad del cielo.
Dormiré sobre tu pecho
y escucharé el diapasón vital que es tu corazón,
siempre dando la nota correcta,
eterno pulso en allegro
que no quiero que deje de marcar
el ritmo de mi vida
compás tras compás,
nota tras nota.

Vivir al unísono,
qué bien suena eso.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Jazz with me

El jazz me transporta a un cielo infinito,

a un mercado de estrellas sobre Estambul;
me parte el corazón con su diatriba de notas,
de sensaciones y colores -azul y violeta,
verde y negro; mucho negro.
Yo conduzco mi coche por la autopista,
una carretera que lleva hacia la playas nocturnas
del sur de Francia,
la costa italiana
y hacia los recuerdos de otras noches sobre la arena,
escuchando la trompeta de Miles perforar el aire como una espada:
realmente, aquel metal hería;
llenaba de ánimas la playa
junto a las hogueras; y los vestidos blancos,
y las camisas blancas devolvían el reflejo de la luna,
que escuchaba como uno más la seducción cromática a la que se nos sometía. 
El jazz me lleva hacia la eternidad,
hacia aquellos clubs de Francia y Bélgica que corresponderían
a la magia de mis dedos sobre el ajedrez musical de la armonía,
a la sonrisa mellada.
El jazz es vida,
es juventud y es tumba;
es amor perdido entre promesas de realidad ficticia;
es anhelo de volver a aquello que nos perteneció un día
y creemos aún nuestro.
“Enjoy life and jazz do it!”

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Trece Notas: ¡Qué pereza!

En este país, a la mínima que lo intentas, te llaman embaucador, falso…¡imitador! Y ellos lo intentan. Pero, ojo, no son los Rolling. Porque los Rolling son otro rollo-para empezar, ni estos son británicos, ni aquellos españoles-. Son una banda llamada Pereza; bueno, eran…¡O son! ¡Qué sé yo! La actualidad se mide por el número de rumores, aunque parece que este ya es titular; ha pasado de hipótesis a teoría.

Pereza es/era una banda de rock de Madrid. Las adolescentes de quince años, hormonadas, se agolpaban a las puertas de los cosos para ver a estos dos flacos en escena. Tenían mucho desparpajo. Como diría Quique González, “se movía con el rock and roll”. Al cantautor, también le gustan; es más, él es colega de uno de ellos, de Leiva, tal vez el miembro más destacado del dúo. Eran una pareja prácticamente inseparable: Leiva y Rubén, Rubén y Leiva. Y el uno complementaba al otro. Hace unos meses- tal vez ya un año-, anuncian que se separan “temporalmente” para sacar proyectos individuales. Nunca lo vi mal, pero de primeras, al igual que mucha gente, lo consideré una crisis “marital”. Posiblemente, divorcio: Leiva se quedó con los niños- la “leiband” que llaman- y Rubén… Rubén tiró “p’alante”, que no es poco. Y sacaron dos trabajos. Y los dos están muy bien…Pero triunfó Leiva, creo yo. Siempre tuvo más aceptación, siempre gustó más que Rubén. Instrumentalmente, me quedo con Rubén. Como dice un colega mío, “el brillante es Leiva”. A las adolescentes de quince años, hormonadas, que se agolpaban a las puertas de los cosos les ponía mucho…y les sigue poniendo en el nuevo plan de ruta. Esa fue la lacra de Pereza, creo yo: las adolescentes. ¡Ojo, no todas tienen mal gusto! Otras van a lo que van, y fin del cuento.

En España, pecamos-como dije en el párrafo primero- de envidia. Así que Pereza era una imitación de los Rolling Stones y sansacabó. Subjetivamente, me gustan; objetivamente, son buenos. Lo cortés no quita lo valiente, señores, y pueden no gustaros, pero su calidad es innegable. Y yo sigo en mis trece y le achaco a ese desprestigio chabacano toda la farándula que se montó en torno a ellos (drogas incluidas). ¿Y luego hay que sentirse orgulloso de ser español? Los Rolling se esnifan hasta las cenizas de sus familiares, pero son los Rolling…¡cuidao con ellos! Pereza, pertenecientes al mundo del sexo, drogas y rock and roll, al igual que los Rolling Stones, Iggy Pop, Jimi Hendrix, Janis Joplin y qué sé yo cuántos más musicohólicos y cantadictos.

Hoy leo en la Rolling Stone-vaya, parece causalidad todo, ¿verdad?- que tras el concierto de reencuentro en Madrid, es decir, tras la unión de dos almas del rock autóctono-ESPAÑOL que tanto nos gusta decir-, uno de ellos, Leiva, escribe una carta en la que da gracias por tantos años vividos junto a su hermano Rubén. Y me creo las palabras aunque vengan escritas en la Rolling Stone, nefasto magazine de música, porque la misiva también está publicada en la web del autor.

Señores, se acaba un mito del rock español; se acaba Pereza. Aplaudid si os viene en gana, llorad si lo creéis conveniente. Sólo sé que hoy es un día negro para la música de este país.

¡Mucho rock!

1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Trece Notas: Otro puto beso en la mejilla

“Ni las intenciones” es un tema del grupo catalán Ruidoblanco. Los descubrí recientemente gracias al tema “Palabras que apagaron el incendio”, donde colaboran con Iván Ferreiro; y realmente, me recuerdan al cantautor gallego. Dos voces principales que siempre se entremezclan como si se respaldasen. Aún me queda mucho por descubrir de ellos, pero lo que conozco ahora me encanta.

La letra de este tema es mágica, y su videoclip, también. Pero centrándonos en el mensaje que traslada, la canción describe muy bien el final de una relación, el ocaso de todo lo conocido por una pareja que ya no se reconoce, pero que sí reconoce-valga la intencionada redundancia- que aquella magia que iluminaba a los dos se ha esfumado. “Otro puto beso en la mejilla” o “Me pregunto cuánto tiempo necesita uno para olvidarse del otro; bastará con unas cuantas vidas…”. 
Son muy grandes, de verdad. No puedo afirmar que sean el futuro del indie español, pues aún persisten y sé de buena fe que grupos como Vetusta Morla o Love of Lesbian permanecerán, pero tengo la constancia de que con un poco de entrega por parte del propio grupo y un poco de paciencia por nuestra parte, serán capaces de labrarse un hueco en el mundo musical español.
Sin más dilación, disfrutad de la canción.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

He stops the rain (Bruce Springsteen en San Sebastián)

Todos los partes meteorológicos daban lluvia-¡incluso granizo!- para las nueve de la noche del sábado 2 de junio de 2012, y acertaron. Acertaron de pleno en sus pronósticos. 40000 personas también acertaron en sus pronósticos: la noche del día 2 de junio de 2012 iban a ver un concierto que cambiaría sus vidas.

Hacia las seis de la tarde, en los alrededores del estadio de la Real Sociedad, Anoeta, miles de personas se congregaban en filas o dispersados, esperando el momento para poder acceder al recinto. Banderas de Asturias, Cataluña y otros rincones de la geografía española inundaban el ambiente; los cachis de cerveza en una mano, las entradas en la otra; como uniforme oficial, la camiseta de uno de los mayores músicos de rock que ha dado la historia, Bruce Springsteen. Uno de los estadounidenses más famosos de la actualidad, con 62 años largos, daba uno de los conciertos pertenecientes a la gira de presentación de su último álbum, “Wrecking ball”. Pero este “tour” internacional no era simplemente una excusa para enseñar al mundo sus últimas canciones, sino para llevar a todos los rincones de este planeta un mensaje de solidaridad con todas las personas que están atravesando un momento crítico en sus vidas por culpa de la crisis (o estafa) económica que estamos viviendo.

Poco antes de las nueve de la noche, con el reconvertido césped de Anoeta lleno de fans del Boss, comenzó un chaparrón incesante de agua que parecía querer diluir las ilusiones de todos los que decidieron acercarse a ver el espectáculo. El estadio formó una estampa multicolor de paraguas y chubasqueros, entonces, pero no cesaron los cánticos y las palmas, apremiando a Bruce Springsteen y su ampliada E-Street Band. Con el fallecimiento, hace prácticamente un año, del otro pilar de la historia del cantante de New Jersey, Big Man (Gran Hombre) Clarence Clemons, muchos creyeron que el fin de una época gloriosa del rock and roll estaba abocada a su fin. Erraron. A pesar del fuerte golpe moral, Bruce y los suyos supieron sobreponerse y continuar con el proyecto de “Wrecking ball”, para el cual han contado con una banda de metales (dos trompetas, trombón, saxofón barítono y saxo tenor), “liderada” por el sobrino de Clarence Clemons, Jake Clemons, quien sustituye al gran héroe de los fans de la llamada “iglesia de Bruce Springsteen”. Además, a la sección rítmica le echa un cable un percusionista, mientras que a las voces continúan los dos coristas que acompañarían al Jefe en la gira “Working on a dream”, sumándose otra cantante más. Así, por tanto, el escenario de Anoeta se llenó ayer con la presencia de 17 fantásticos músicos.

Pasadas las nueve y media, y a pesar de la incesante lluvia, Bruce Springsteen hizo su entrada en escena acompañado de su séquito multitudinario. Saludó al público con un “Hola, San Sebastián. Kaixo, Donostia” para dar comienzo al concierto con el conocido tema de la Creedence Clearwater Revival, “Who’ll stop the rain?”, que venía como anillo al dedo para la situación de tromba de agua. El Boss ya se había ganado al público. Pude detectar desde mi posición en la grada que el sonido a comienzo del concierto no era muy nítido, dada la gran cantidad de instrumentos congregados en el escenario: piano, órgano Hammond, batería, set de percusión, tres guitarras eléctricas, bajo eléctrico, violín, coro de voces, dos saxofones, dos trompetas y trombón; sin embargo, a medida en que el concierto avanzaba, se procuró un sonido mejor.
Continuó Bruce con el tema más conocido de su último trabajo, “We take care of our own”, para continuar con la canción que da nombre a su nuevo álbum. “Wrecking ball” ya había sido interpretada en la última gira realizada en honor al estadio de los Giants, que iba a ser derruido. Sin parada, tiró de trabajos antiguos y regesó al doble álbum “The river”, tomando el tema “The ties that bind”, una auténtica sorpresa; continuó con un tema de “Wrecking ball”, “Death to my hometown”, una canción dedicada a los trabajadores irlandeses y la actual situación económica mundial. Un recital de los E-Street horns. Se aventuró, acto seguido, con “My city of ruins”, donde dedicó en un casi perfecto castellano unas palabras a la multitud. Nos animó a seguir luchando, ensalzó a aquellos que siguen en la lucha; habló de quienes aún están y de quiénes ya no-“echamos de menos a alguien” gritó mientras un foco de luz iluminaba el sitio que debió ocupar Clarence Clemons en la noche de ayer; todos asentimos. “With these hands, I pray, Lord” dice la canción, versionada en un auténtico estilo gospel, como si quisiese que nos encomendásemos a Dios. La clavó.

Tras interpretar magistralmente “My city of ruins”, regresó a sus principios del álbum “Greetings from Asbury Park” para meternos de lleno en las aventuras en Lago Grasiento de unos amigos: “Spirit in the night” llenaba el ambiente con su mágico soul. “La E-Street band ha recorrido miles de kilómetros sólo para que gritéis ¡sí, sí, sí!” nos confesó por el micrófono. Acabado el tema, llamó al “sobrinísimo”, Jake Clemons, para honrar a su tío con “Night”, el primer tema que sonaría del álbum “Born to run” en toda la noche. Jake tiene la capacidad pulmonar de Clarence-semejantes en envergadura- y el mismo estilo tocando, pues se ha criado viéndole interpretar; sin embargo, su presencia nunca será igual a la de Big Man, pues su reputación le precede y trascenderá eternamente durante la historia de la E-Street.

Quiso Bruce regresar de nuevo a sus comienzos con el tema “Does this bus stop at 82nd street?” y su versión muy animada para continuar con “Jake of all trades”, tema con el que se siguió acordando de aquellos que lo han perdido todo. La verdadera “caña” del concierto vendría después con el sorprendente “Adam raised a Cain” (“Adán crió a Caín”) y el potente “Prove it all night”, ambos pertenecientes al álbum “Darkness on the edge of town”, un álbum con el que el Boss quiso honrar a la clase trabajadora y obrera de Estados Unidos. Se veían relámpagos por el cielo de Donostia. La lluvia seguía haciendo acto de presencia, pero el público, obnubilado ante tal espectáculo, la obvió. “She’s the one” fue el siguiente tema. Para amantes de la música de Springsteen como yo, este tema, junto a alguno de los siguientes que relataré, sigue significando mucho; pero para muchos, por desgracia, estos temas son prácticamente-o definitivamente-desconocidos. Tirando de “Working on a highway”, Bruce se acercó al público con su acústica, mojándose literalmente. El Boss me recuerda al general cartaginés Aníbal, de quien decían que, para arengar a sus tropas en combate, convivía y peleaba con ellos. El rockero, igual. Si llueve, “se moja como los demás”, como dice la canción infantil. “Shackled and drawn” dio paso al alegre tema “Waitin’ on a sunny day”, un clásico de la gira europea de Springsteen. Al final del tema, el Boss eligió a un niño de las primeras filas para que subiera al escenario a cantar con él el estribillo de la canción. Sorprendentemente, a pesar de la corta edad del niño (unos cinco años, más o menos), cantó perfectamente la canción. La cara de  sorpresa del Boss lo decía todo.

Ya me esperaba que enlazara “Waitin’ on a sunny day” con “The promised land”, un giro clásico de todos los conciertos, sin embargo Springsteen nos sorprendió con el tema “Save my love”, canción excluida del álbum “Darkness on the edge of town” que formaría parte del disco publicado en 2010 “The promise”.  Al terminar el tema, llegaría la parte más emocionante y contundente de todo el concierto. Una armónica rota, una historia sobre un triste amor de jóvenes prontamente empujados al matrimonio: “The river” se hizo hueco entre los corazones de las 40000 personas que llenaba Anoeta. Conmovió brutalmente. Bruce Springsteen no se detuvo ahí y siguió con uno de los temas que dan alma al trabajo “Born to run”: “Backstreets” y su historia sobre una amistad eterna surgida en verano se llevó uno de los aplausos más sentidos de toda la noche. Mágico. Al instante, una potente entrada de batería nos hacía saltar. “Badlands” iluminaba a todos los aficionados allí reunidos. Este es un tema que, realmente, podría encajar en el nuevo álbum del Boss por su contenido de defensa de los derechos de los trabajadores y sus verdades como puños: “Poor man wanna be rich, rich man wanna be king and the king ain’t satisficed ‘til he rules everything” (“El pobre quiere ser rico, el rico quiere ser rey y el rey no está satisfecho hasta que lo domina todo”).

“Land of hope and dreams” daba por finalizada la primera parte del concierto. La banda se despidió del público, agradeciendo su asistencia, pero prácticamente todo el mundo se dio cuenta de que la fiesta no terminaba ahí. Esperamos un poco más y las “propinas” llegaron: “Rocky ground”, genialmente cantado por el Jefe y una de sus coristas a dúo; “Born in the U.S.A”, espíritu vivo de la historia del rockero; “Born to run”, una de las mejores canciones jamás escritas del rock and roll y el emblema de la música Springsteeniana. Momentos después, y para sopresa de los allí presentes, el clásico “Hungry heart” llenó de bailes el césped y las gradas. Tirando de clásicos del boogie-woogie, Springsteen y su reformada E-Street versionaron “Seven nights to rock” y entonces toda la multitud cantó y bailó hasta la extenuación.

Pedía el líder de la E-Street un respiro. Steve Van Zandt, guitarrista y colega del Boss desde los inicios de la banda, le empapó con una esponja, animándolo a seguir. “Dancing in the dark” se intuía como el cierre a una noche perfecta, pero algunos sabíamos cómo concluiría el recital. “Tenth avenue freeze-out”, la historia de cómo se constituyó la E-Street Band, era el motivo perfecto para la despedida. El momento más emotivo de toda la noche llegó justo después de dos frases: el Boss gritó “esta es la parte importante” y cantó “When the change was made uptown and the Big Man joined the band”. “Hubo un cambio en la ciudad y el Hombre Grande se unió a la banda”. Silencio. Silencio y aplausos porque aparecieron en las pantallas gigantes imágenes de Clarence Clemons, ese Hombre Grande del que habla la canción. Vi lágrimas y miles de personas coreando el nombre del fallecido saxofonista. Me vi a mí mismo gritar “Clarence” varias veces, señalar al cielo, aplaudir y agradecer tantas horas de rock y soul a “the biggest man you’ve ever seen”-“El hombre más grande que jamás habéis visto” que solía decir Bruce.

El concierto terminó tal y como había empezado, con una lluvia intensa sobre la ciudad de San Sebastián; sin embargo, los corazones se empaparon de una música que permanecerá en ellos guardada eternamente.
¡Larga vida a Bruce Springsteen y la E-Street Band!

1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Tercer aniversario de Blog in Trece

Por todos aquellos que aún están,
por aquellos que se fueron porque creían
      -tal vez ya no lo crean; tal vez sí-
que era conveniente cambiar.

Por aquellos que vinieron a cambiarme,
por aquellos que vinieron a cambiar;
por aquellos que buscaron y no encontraron,
por aquellos que aún siguen en el afán…

Brindo por aquellos
y por estos;
alzo mi copa por ellos
y por mí…
y me acuerdo de ti,
y de ti y de mí,
y del nos que fue
      -ese nos con aspiración de nosotros-
y del nos que será;
y me acuerdo de vos,
y os echo de menos a vosotros,
y más aún, a mí.

Gracias por compartir mis sueños durante tres años…¡y los que vengan!

2 comentarios

Archivado bajo Sin categoría