Archivo de la etiqueta: Efecto dominó

Aguanta

Aguanta,

que peores tormentas has visto;
resiste,
que es este el camino
y lo sabes. 
Qué son un puñado de horas,
si no aves que se escapan del nido
en urgencia por volar al sur,
por hacer su destino.
Aguanta,
que la tierra sobre la que pisas
ya aguanta por ti.
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Fantasmas

A pesar de ser invisibles,
los fantasmas brillaron
en la oscuridad.

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Deudores

Hoy te invito yo a este vino
y nos deberemos el brindis cada día,
celebrando que no todos los días
podremos tomar vino.

Tendremos una deuda con el día a día
que será saldada con un generoso cheque
en las noches frías de diciembre,
en las eternas tardes de enero,
bajo el calor de las sábanas el resto de nuestras vidas.

Porque hay deudas que merece la pena nunca pagar,
somos deudores convertidos al superávit de palabras,
caricias y besos,
letanía de quejas por estar siempre tan lejos.

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Depredadores de informe y café

Amanece, es temprano. Leo la prensa,

agitado;
atraviesa el papel el miedo,
hay manchas de tinta emborronando la verdad.
Caducas son las palabras.
Me enveneno con la realidad
   -política y bombardeos,
      niños que mueren y banqueros,
       avaros mercaderes de sueños-,
se vuelve aún más amargo el café
y la tostada cae al suelo por el lado más delicioso.
‘Murphy, saciándose’, pienso
mientras me visto
   -camisa blanca y corbata,
       pantalones de ejecutivo;
         americana y gabardina; zapatos italianos-
y me dirijo al trabajo,
donde un jefe endemoniado me hará
pagar la osadía de querer aspirar
a una mesa y una silla
con un pequeño ventanal con vistas a la oficina
y al mar de documentos que se apilan
entre el hombre y la realidad.
Horas pasan
y se acumulan los años:
mismo estilo, mismos honorarios;
más canas, más patas de gallo
y un simple reflejo de lo que antaño fue una sonrisa.
‘Murphy, saciándose’, pienso
mientras me desvisto
   -la camisa sobrevuela el dormitorio
       hasta la almohada; la corbata,
         en el suelo; zapatillas italianas-
y me dirijo a la cama,
tras el tenue resultado de vivir en un mundo
de depredadores acechando
cuando uno siempre es la presa.
Huir a veces parece lo más sensato.

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Entá hai xera pa los suaños

Entá hai xera pa los suaños.

Nun esiste’l miéu nos tos güeyos
cuando vengo tarde,
me mires dende’l sofá
y acolumbres aquel home que foi
y yá nun ye’l que tu quisiste.

Entá hai xera pa los suaños.

Cuando les pallabres tornen
en silencios na cocina,
el café ente los dos,
como un ríu qu’hai qu’evitar;
cuando l’amor nun ye más qu’un recuerdu
na to cabeza
y unes lletres perdíes nel diccionariu.

Entá hai xera pa los suaños.

Entá hai xera pa los suaños
si lluches por ellos;
siguir el camín nun ye cenciello,
pero val más la pena
morrer agora
que nun vivir ensin hestoria
que cuntar a los tos nietos
tres la foguera
que quemará les velees
qu’un día fixeronte duldar.


Esti poema ta dedicáu a una persona qu’entró na mio vida apocayá, pero que va convertirse nuna mui especial de xuru.

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La pregunta

¿Qué sientes cuando tuerzo la esquina y

te veo a lo lejos; cuando
se cruzan nuestros ojos y nos emborrachamos de tanto mirarnos;
cuando levito sobre la acera y, luego,
sobre el asfalto,
evitando la certera muerte del atropello;
cuando llego a tu altura
y aún te sigo mirando,
fundiendo mis pupilas en las tuyas,
bendecidas con un arco iris las cuatro;
cuando el movimiento acompasado de mi mano
dibuja una parábola en el aire hasta posarse en tu cintura, 
mientras tu mano avanza lenta hasta posarse en mi cara;
cuando mis ojos sólo se separan de los tuyos
para buscar tus labios;
cuando cierro los ojos para sentir el mundo
y la vida en tu boca;
cuando mi corazón llora de alegría?

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De aquellos polvos vienen estos lodos

Con esta colección de errores que es mi vida,
tejeré el futuro en abanico tecnicolor:
un futuro donde caben más errores,
que son el gris incierto de los adoquines
de las ciudades que habito
y olvido,
salpicado de aciertos rojos
como la sangre de las heridas que conllevarán.

Aún no he dormido lo suficiente
para alejarme de los sueños y vivir,
de una vez,
la realidad, que también encierra sus sueños
en dosis diarias de esperanza
para combatir la tristeza que pesa sobre este mundo.

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