Archivo de la etiqueta: Paranormal

Póker

Si te lo juegas a una carta,
estate seguro de que es el as de corazones.

Así pasé mil noches,
apostando al frío de la calle
mi vida,
jugando en el abismo de las despedidas
y las invitaciones a copa
   -y amor-
para deshacer el hielo de este cuerpo insomne.

Con los cordones del corazón
desatados,
el miedo a caer es muy grande. Uno nunca
se libra de la gran caída
de abril de 2011,
o del frío de la estación de diciembre de 2010.
Todos tenemos un memorándum
de grandes desastres
y lamentaciones,
y que así sea:
hacer memoria de la realidad
suaviza nuestras quimeras,
las convierte en carne y hueso,
les da ojos,
y manos,
y labios
y agudiza el ingenio para hacerlo humano.

Como idiota,
volví a apostar mi vida al frío de la calle,
a la nocturnidad de la soledad.

E iba de farol.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Fui yo

Antes que nada,
fui yo. Y me vi solo,
tantas veces solo
que no me importó curar
aquella derrota con la derrota
del corazón. Acabé
olvidado entre el recuerdo
y la realidad, a la deriva
en un mar de lágrimas y cervezas.

Antes que nada,
y antes que nadie,
fui yo. Vencido
y exhausto, comprobé
que hablar de más pasaba factura,
así que hablé de menos y escribí
de más en esta celda que es el verso,
utopía que cura de lo incierto
y ayuda al corazón a pensar bien.

Antes que nada,
y antes que nadie,
pero después de mí
y entre medias,
sobre la tierra que piso,
fui yo.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Historia cualquiera sobre la tristeza y la esperanza

Late el corazón de la ciudad
al ritmo de la lluvia. Veo desde
mi ventana el mundo:
gris y opaco,
como si no quisiera mostrarme esperanza alguna.
Corro la cortina y me enfrento
a una realidad vacía e inocua:
muebles y alfombras,
paredes de las que penden recuerdos fotográficos,
pianos cerrados que dan la espalda a la vida
y ropa usada y con olor a tabaco
sobre la silla del ordenador.

Cambio la escena. Salgo a la calle;
quiero cambiar la trama. Mis pies no caminan,
sino nadan sobre los charcos de la desolación.
Parece que quieren hundirme,
atraerme hacia el fondo de asfalto. Salpican
mis vaqueros,
pero enciendo un cigarrillo y con el mechero
busco iluminar el cielo,
gris y opaco como el mundo que observaba desde mi ventana.

Si pudiera prender todas esas nubes
que hoy ciegan la luz…

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Canción por la muerte de cualquier ser humano

Pasa la pompa fúnebre como un fantasma.

Atraviesa la ciudad con la escolta de lágrimas
y velos negros,
tacones reconvertidos en zapatos de luto
y lamentos desgarrados que erizan el vello.
Las lágrimas y gritos por la muerte de cualquier persona
nos devuelven a la realidad:
el fin de la vida vertebra la sociedad,
la humaniza
   -no se es humano toda la vida:
        muchas veces sufrimos como perros-,
destierra los miedos
y agudiza los instintos
hasta hacerlos casi animales
   -no se es humano toda la vida.
Cuando cae el féretro al hoyo,
pozo profundo de la desolación,
cabe aún la esperanza de que no venza el olvido
   -así lo querían ver Bécquer
        y Cernuda-,
y que el recuerdo sea testigo sempiterno,
aun sea en un trozo de mármol
o en los peces que se llevarán la ceniza de lo que fue un día persona,
del paso por este mundo atroz
que causa más pena que gloria.
Qué difícil reír
cuando el fin
es el fin de la historia.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

La ciudad de agosto

La ciudad de agosto nunca despierta,
parece dormida prudentemente entre las luces de los edificios,
el rasguño del Sol muy pronto en la mañana
y el seductor atardecer,
que vuelve a dar paso a las luces artificiales.
El polvo se suspende en el aire como microscópicas mariposas;
los mosquitos sacian su sed en las encarnadas piernas de la gente,
en sus morenos brazos, en sus espaldas desnudas en las cálidas noches.

Todo es quietud en la ciudad de agosto:
los coches parecen no moverse,
las calles se muestran vacías como cementerios,
cuyas lápidas son los vehículos enjugados en sombra y suciedad;
las tiendas se acompasan a la parsimonia.

El pulso de la ciudad se ralentiza hacia el coma,
hacia la muerte.

Qué gran razón tenía Larra:

“Madrid es el cementerio donde cada casa es el nicho de una familia,
 cada calle el sepulcro de un acontecimiento,
 cada corazón la urna funeraria de una esperanza o un deseo.”


Dedicado al gran poeta granadino Luis García Montero; en honor a su poema “La ciudad de agosto”.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Qué, cómo y, sobre todo, por qué

Nunca me había imaginado esto: la ciudad, envuelta en el recuerdo; el mar, azul de esperanza; la tranquilidad, el ron-cola reposado.

He visitado tantas veces este bar que me siento como en casa entre sus paredes. Entro y hago un gesto, una especie de reverencia; una especie de reverencia porque los dos que están detrás de la barra, su música y su idiosincrasia se merecen eso y mucho más. Cruzo directo hacia el baño y vacío la vejiga mientras miro las pintadas hechas a rotulador grueso y negro. Me lavo las manos y vuelvo al ruedo. Pido el ron-cola reposado, engullo un par de caramelos con los que me agradecen la comanda y alzo la cabeza en un intento por identificar-no siempre lo consigo- el tema que suena. “Temazo”, oigo de un colega y sonrío una vez más. Poco a poco, ese templo comienza a llenarse mientras nuestros vasos se van vaciando. A veces, cae un algún chupito; otras ocasiones, es la cerveza. Si no llueve, salimos fuera del local a saludar a la gente que se acerca: modernos, rockeros, indies… Pocos bluesmen como yo. De vez en cuando, alguna gran canción nos obliga a regresar dentro. Es en esos momentos, cuando ves tu vaso ya vacío y decides pedirte otro trago. La vista va perdiendo resolución, las ideas confluyen en una cabeza cada vez más alocada. El puñetero móvil… Puede caer algún sms a alguna ex, dependiendo del estado de ánimo. 
Acabo mi segundo copazo y me sumerjo en la noche. Voy de bar en bar hasta que me cruzo con la visión del mar. Una playa inmensa, iluminada por decenas de farolas alineadas. Una especie de llamarada ámbar que parece guiar a los transeúntes nocturnos. Miro el reloj. Las tres y media. 
¿Y el recuerdo que citaba al principio? Bueno, siempre está ahí. Lo encuentro en la mirada de mis colegas, en sus bebidas y en su forma de transmitir las ideas que les rondan; lo encuentro en esos mensajes que salen, pero nunca entran; en la determinación del Sol al sorprendernos a las seis de la mañana; en el solitario camino de  regreso a casa. 
Lo encuentro en que tú ya no estás y yo, sí.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Tercer aniversario de Blog in Trece

Por todos aquellos que aún están,
por aquellos que se fueron porque creían
      -tal vez ya no lo crean; tal vez sí-
que era conveniente cambiar.

Por aquellos que vinieron a cambiarme,
por aquellos que vinieron a cambiar;
por aquellos que buscaron y no encontraron,
por aquellos que aún siguen en el afán…

Brindo por aquellos
y por estos;
alzo mi copa por ellos
y por mí…
y me acuerdo de ti,
y de ti y de mí,
y del nos que fue
      -ese nos con aspiración de nosotros-
y del nos que será;
y me acuerdo de vos,
y os echo de menos a vosotros,
y más aún, a mí.

Gracias por compartir mis sueños durante tres años…¡y los que vengan!

2 comentarios

Archivado bajo Sin categoría